Ayer tuvimos un problema de goteras. Este año está siendo
excepcionalmente lluvioso y todo se está resintiendo porque no estamos
acostumbrados para tanta lluvia.
Como decía hemos tenido un problema de goteras con la
habitación 802, que está en lo que antes era una buhardilla. Es una habitación
abuhardillada con el techo de parte de la habitación inclinado. La cama está
bajo el techo que en parte es de cristal y permite ver las estrellas cuando uno
se acuesta (al menos eso es lo que dice nuestra publicidad). Sin embargo algo
ha debido de ocurrir porque al final de la mañana ha llegado el cliente
ciertamente molesto quejándose de una gotera que ha dejado la cama empapada.
De inmediato nos hemos personado en la habitación y hemos
podido comprobar que, efectivamente, la cama estaba mojada y que el cristal del
techo estaba mojado. Como en este momento no llovía, tampoco caía agua.
El problema que teníamos es que no había otras habitaciones
libres de modo que la avería tenía que quedar arreglada de inmediato. Así que
nos pusimos en contacto con recepción para informarles del problema que
teníamos con la habitación y cuestión y llamamos a mantenimiento.
Nuestros compañeros de mantenimiento son realmente eficaces
y rápidos; y son gente que sabe arreglar cualquier cosa que se rompa, son como
“magos del arreglo”.
Lo primero que hicimos fue retirar la cama de donde caía el
agua para evitar que siguiera mojándose y para facilitar el arreglo. Los chicos
de mantenimiento son eficaces en su trabajo, pero poco cuidadosos con la
limpieza, que todo hay que decirlo. Por tanto, mientras nosotros cambiábamos el
colchón y la lencería de la cama, un operario se subió al tejado y con silicona
estuvo tapando todas las posibles ranuras que encontró.
Mientras estábamos terminando el arreglo de la habitación y
la reparación de la avería, me llamaron los compañeros de recepción para
decirme que el huésped les había dicho que necesitaba dormir la siesta, y que
como aún no estaba terminada su habitación se iba a tumbar en un sofá de la
sala de estar común, que a él no le importaba que la gente lo viera dormir.
Es cierto que el arreglo de la avería y de la habitación se
demoró un poco más de lo previsto, pero pudimos terminar antes de que nuestro
cliente se echara a dormir en un sofá de las zonas nobles.
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