Se acerca el verano y tenemos que planificar las vacaciones
como cada año. El año pasado teníamos otro director que se jubiló hace unos
meses. El actual director no quiere tener los problemas que tuvimos el años
pasado, por eso nos ha consultado a mi y al jefe de recepción.
El verano pasado, como cada año, las vacaciones venían
impuestas desde la dirección. El director decía que la mitad de la plantilla se
iba de vacaciones la primera quincena de agosto y la otra mitad de la plantilla
se iba de vacaciones la segunda quincena del dicho mes. Y el resto de los días
se iban distribuyendo a lo largo del año. Esto no gustaba a la plantilla y
siempre era motivo de conflictos porque, la verdad es que no se ajustaba a la
normativa. El convenio colectivo aplicable a nuestro sector decía otra cosas
distinta, pero a nuestro director anterior eso no le importaba lo más mínimo;
él decía que las cosas siempre se habían hecho así y que quien no estuviera de
acuerdo, ya sabía donde tenía la puerta. Y no había manera de hacerlo entrar en
razón. Cada vez que hablábamos con él sobre este tema nos decía lo mismo: que
este era “su” hotel y que las cosas aquí se hacían a su manera.
Pero el año pasado Ángeles, una trabajadora del departamento
de recepción denunció esta situación por escrito. Esta chica necesitaba tomarse
sus vacaciones en julio porque su hermano terminaba sus estudios en París, y
toda la familia tenía previsto acudir a la fiesta de graduación. Habló con el
jefe de recepción y conmigo para que la apoyáramos, pero nuestro director se
negaba a ello y decía que lo más que le podría conceder es unos días de empleo
y sueldo para que se fuera por ahí, decía.
Así que a mediados de mayo, llegó una carta de un abogado,
pidiendo una entrevista y proponiendo un período de vacaciones ajustado al
convenio. Sin embargo nuestro director sólo contestó gritándole a la chica que
qué se había creído, la cual no dijo nada. La carta también hacía referencia a
que la Inspección
de Trabajo no vería con buenos ojos esta forma de distribuir las vacaciones.
Así que unos días después llegó al hotel una citación ante
el CMAC (centro de mediación, arbitraje y conciliación) porque había presentado
una papeleta de conciliación para resolver este tema.
Ante la posibilidad de un juicio, y de una Inspección de
Trabajo, nuestros superiores regionales aconsejaron a nuestro director que aceptara la propuesta que, por otra
parte, no era más que lo que venía regulado por el convenio.
Así que este año no vamos a tener problemas. El nuevo
director que no comparte el estilo de dirección del anterior, ya está
preparando una propuesta de distribución de vacaciones tal y como se recoge en
el convenio.
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